jueves, 19 de abril de 2018

Europa y la descolonización


Como muy bien dice el periodista José María Carrascal, el inglés con Gibraltar aplica el criterio del "dame el reloj, yo te daré la hora".

Con el BRExit llega una ocasión única para recuperar el peñón, usurpado a España en su día de forma deshonesta, por decirlo de forma educada.

A continuación mi artículo al respecto, que salió publicado el pasado 11 de abril en el periódico El Mundo de Baleares. Espero sea de interés.


Texto:

EL REINO UNIDO HA DECIDIDO salir de la Unión Europea con la pretensión de mantener una colonia en pleno corazón comunitario. Con el BRExit los ingleses han exigido incluir la nota «decimonónica» en los documentos que regulan el proceso.

Y es que lo que se cierra en falso se acaba repitiendo como una mala digestión. Hace 300 años España luchaba en una guerra de sucesión al trono entre austrias y borbones. Apoyando al primero, el 4 de agosto de 1704 una flota anglo-holandesa tomó el peñón de Gibraltar, como puerta de entrada a la península. En un acto deshonesto y dejando de lado el motivo del por qué estaban allí, decidieron quedárselo para sí, usurpando claramente ese pedazo de tierra española.

La Encyclopedia Brittanica (edición de Edimburgo de 1879) calificó con severidad el comportamiento británico. El político John Bright expresó al respecto que «el peñón de Gibraltar fue tomado y retenido por Inglaterra cuando no estábamos en guerra con España y su apropiación fue contraria a todas las leyes de la moral y del honor».

El Tratado de Utrech, firmado con presencia de representantes españoles de segundo nivel bajo la batuta de las autoridades de Francia, ratificó esa usurpación. Se evitó ceder la soberanía (sin jurisdicción alguna y sin acceso por tierra dice el tratado) pero leer esto causa sarcasmo cuando el propio Reino Unido reivindica el tratado al tiempo que lo incumple, al exigir el paso por tierra, que este sea lo más fluido posible y reclamar aguas territoriales.

La buena fe española nos llevó a ayudar en dos ocasiones a la población de aluvión de la colonia cuando las autoridades británicas, desbordadas por sendas epidemias, rogaron poder ocupar una zona colindante al peñón para tener a los enfermos en tratamiento y cuarentena, lo que aprovechó el inglés para aumentar la zona objeto de usurpación, destruyendo los hitos y baluartes españoles. Una lección de cómo agradecen las cosas, permitan la ironía.

Nuestro aliado nos daba muestras de su «cariño» haciendo lo propio con Menorca (tuvimos que recuperarla a la fuerza, de ahí la Pascua militar), y lo intentaron en Cartagena de Indias, Cádiz, Ferrol, Tenerife, etc.

En plena guerra civil española el inglés construyó, en suelo y aguas españolas, un aeropuerto para mantener su situación de privilegio en el estrecho, con el poder aéreo como parte del dominio sobre otras naciones. El aeródromo es motivo de controversia permanente en las organizaciones internacionales del mundo aeronáutico.

Europa hizo frente al proceso descolonizador. Sin embargo el Reino Unido tiene cuatro resoluciones de Comité para la Descolonización de Naciones Unidas en contra de mantener la colonia de Gibraltar, dando la razón a España, y hasta hoy se ha negado a cumplirlas.

La colonia hace mucho daño a España: el tesoro de la fragata Mercedes y el buque Odissey, que se refugió en Gibraltar para evitar que España recuperara lo que es suyo (casi lo consiguen); el suministro a gran escala de combustibles en la mar a través del bunkering; las escalas de submarinos nucleares para ser reparados; la ampliación de la zona oeste de Gibraltar con arena de playas protegidas y en aguas españolas; el contrabando de tabaco, el juego online a través de líneas de internet que nosotros mismos les suministramos con cableado español por vía terrestre (es increíble); la asistencia sanitaria gratuita a los llanitos que cruzan la verja para ser atendidos en nuestros centros de salud; la condición de paraíso fiscal, en detrimento de las zonas españolas colindantes; el fondeo de los bloques de hormigón en zona marítima española para impedir que nuestros pescadores puedan hacer su trabajo. Y mucho más.

Los siete mil trabajadores españoles que cada día cruzan la verja son la excusa perfecta con la que el Reino Unido y las autoridades locales hacen un claro chantaje a España. La solución es clara: un ERE en condiciones, para poner fin a esa situación incomprensible, dándoles cobertura legal y económica y nuevos empleos fuera de la colonia.

Como colofón, el nombre de Gibraltar se cita ligado a actividades políticas presuntamente corruptas, como lugar por donde o bien ha pasado el dinero o bien allí se supone que está depositado.

El independentismo catalán ha hecho lo propio, compartiendo así todo aquello que pueda debilitar a España, pues los líderes secesionistas no han dejado de hacerse ver con los políticos locales de la colonia. Incluso más, el propio parlamento británico tiene abierta una Comisión sobre el «asunto catalán», toda una injerencia en temas internos de España.

La situación colonial del peñón ha de tocar a su fin. Pero chocamos con una realidad: el peñón es sobre todo una base naval militar. Anglosajones y estadounidenses comparten interés, pues es base de buques estratégicos de propulsión y armamento nuclear que no pueden recalar en Rota, pues el acuerdo con España no lo permite. Este es el meollo de la cuestión. El Reino Unido no aceptará el proceso de soberanía compartida, que es lo que ha ofrecido tan generosamente España.

Recuperar a los trabajadores españoles, dándoles cobertura y cerrar la verja. Eliminar todo contacto con tierra, incluyendo los servicios de cableado de telefonía e internet. Por desgracia es el único camino.

El Reino Unido no puede pretender marcharse de la Unión Europea dejando una colonia dentro de la Unión Europea. Es absurdo. Los 27 países de la Unión Europea nos apoyan, harán lo que digamos en este tema. No debemos achantarnos.

Como dijo SM el Rey Felipe VI en la ONU el 20 de septiembre de 2016: «Gibraltar es la única colonia existente en el territorio europeo. En cumplimiento del mandato de Naciones Unidas, invito al Reino Unido a poner fin a este anacronismo con una solución acordada entre nuestros dos países que restablezca la integridad territorial de España, y resulte beneficiosa para la población de la colonia y el Campo de Gibraltar.»

Como país no podemos permitirnos dejar pasar la ocasión.










El enlace del artículo en versión digital:



viernes, 23 de marzo de 2018

La tarifa plana en los vuelos interislas


Esta semana el Ministerio de Fomento ha hecho pública la respuesta de la Comisión Europea en relación al proyecto de la tarifa plana en los vuelos interislas de Baleares, que rechazan de plano. Desde la Comisión lo consideran una medida que iría en contra de la normativa comunitaria, no estaría justificada ”en las actuales circunstancias” y sería ”desproporcionada”.

Como recuerdo de que algunos ya habíamos vaticinado que esto pasaría, a continuación el contenido del artículo que publiqué en el Periódico de Ibiza el 30 de agosto de 2015 y que sigue plenamente vigente.


La tarifa plana en los vuelos interislas.

Este criterio general de libre concurrencia encuentra dos excepciones fundamentales: la declaración de una ruta de servicio público – cuando el libre mercado no consigue cubrir las necesidades mínimas del servicio-, o la subvención directa del billete mediante lo que denominamos el descuente de residente (residente no peninsular, se entiende).

Así las cosas, en Baleares disfrutamos de las dos formas de intervención que tiene la administración en materia aeronáutica. De un lado de un descuento del billete del 50% en la totalidad de los vuelos domésticos; y por otro lado la declaración de servicio público de la totalidad de las rutas interinsulares y también -desde hace tres años- de la ruta Menorca-Madrid.


El recién nacido III Pacte de Progrés relanza la idea de poder volar en los vuelos interislas de Baleares a cambio de un precio que fijan en una tarifa plana universal de 30€ por trayecto. A raíz de lo que van informando a través de los medios sabemos que, para conseguirlo, proponen una fórmula sorprendente: tocar el sistema del descuento de residente. Y digo sorprendente porque esta alternativa supone lo siguiente:

- La necesidad de contar con el apoyo o, cuando menos, con la no oposición, del resto de territorios no peninsulares. Canarias, Ceuta, Melilla y Baleares disfrutamos y compartimos el mismo sistema de descuento, que se sustenta en la misma normativa legal y va con cargo a la misma partida de los presupuestos generales del Estado. Pretender modificarlo supone la necesidad de obtener el respaldo del resto. Por lo que sabemos el Pacte no ha hecho ninguna gestión en este sentido, ni con estas regiones ni con el gobierno central. Poder llegar a un acuerdo con todas las regiones nos da una idea de la envergadura de la medida, anunciada a bombo y platillo entiendo que de forma, cuando menos, osada o precipitada.

- El dinero del descuento de residente dedicado a pagar el 50% del billete es una medida de intervención de la Administración en el marco del libre mercado. Tener este derecho, este descuento, viene justificado en un motivo de peso: compensar el hecho insular a los residentes insulares. El Pacte parece no haber pensado en que la intervención de la Administración pagando ese 50% del billete está dentro de la ley porque la normativa -tanto europea como española- prevé este tipo de ayudas para los residentes de territorios no continentales. Y digo esto porque con el dinero dedicado a este fin el Pacte pretende subvencionar el billete a personas que no tienen ese derecho: turistas y visitantes, vulnerando claramente la normativa tanto comunitaria como española al respecto. Dicho de otro modo: no se le puede subvencionar el billete a un turista inglés o alemán, o a un turista español no residente, con el dinero consignado en los presupuestos para compensar a los residentes insulares. Parece que este impedimento legal ni tan siquiera lo han pensado desde el Govern del Pacte.

- No hay que perder de vista que el gobierno central habrá de valorar necesariamente qué repercusión económica tendría la medida, pero no sólo a nivel de los vuelos interislas de Baleares, como parece creer el Govern del Pacte, sino a nivel general, para todas las regiones no peninsulares. Desde Madrid podrían encontrarse con peticiones de actuaciones análogas de las otras regiones, de un impacto económico global para las arcas del gobierno central que no se nos escapa que sería de proporciones enormes. Y lo anterior sin entrar en el galimatías que se provocaría con la coexistencia de sistemas diferentes entre las regiones y el Estado, tema este de complejidad evidente y del que ninguna noticia se nos da al respecto por el Govern de qué fórmula pretenderían aplicar para desarrollar la idea.

La declaración de servicio público de los vuelos interislas se consiguió en 2004, con gobierno del Partido Popular. La causa era clara: el libre mercado no cubría las necesidades de una conectividad fluida, tan necesaria interislas. Y con el precio intervenido para dar seguridad y continuidad.

Desde ese momento entre las islas, en cada ruta, es obligatorio que haya un mínimo de cuatro vuelos al día por trayecto en invierno (ocho ida y vuelta) y cinco en verano (diez vuelos de ida y vuelta). La realidad nos da que tenemos el doble de esos vuelos a lo largo de buena parte del año. Una correcta conectividad en lo que se refiere a las frecuencias y al número de plazas obligatoriamente garantizadas.

Y todo este servicio con el precio intervenido, al estar fijada por la norma una tarifa de referencia de 90€. Al ser un precio de servicio público el Ministerio conoce el liquidado total al céntimo. El resultado es que el residente paga de tarifa media con el descuento incluido 39,41€ en la ruta Palma-Ibiza y 38,41€ en la ruta Palma-Menorca (datos 2013).

Por último conviene recordar que este año 2015 se ha conseguido un hito en los vuelos interislas: la entrada de un segundo operador aéreo en plena competencia (hay otra, pero solo es un servicio parcial). Esto ha provocado de una parte la nada despreciable bajada de precios de en torno al 12%, pasando el precio medio del billete a en torno a 31€ con el descuento para el residente; y por otro lado el añadido de seis frecuencias más para cada ruta, que se suman a las ya existentes de las otras compañías.

En definitiva: para este viaje no hacen falta estas alforjas.


El enlace:



Y a continuación el enlace de la noticia de esta semana, de la revista Preferente:




miércoles, 21 de febrero de 2018

La sociedad civil dice basta



Artículo que me publicó el periódico El Mundo de Baleares el 16 de febrero de 2018







Enlace:

http://www.elmundo.es/baleares/2018/02/16/5a86b9f7268e3e681c8b4593.html



Texto:

Los diferentes partidos de las izquierdas de Baleares se han reunido, llamando a los medios, para hacer público que están de acuerdo en una cosa: no dejarán que el Partido Popular vuelva a gobernar en Baleares tras las elecciones de 2019, cita electoral para la que falta más de un año, lo que es una eternidad en política pues pueden pasar -y pasarán- muchas cosas.. Como diría Don Juan en El Tenorio “¿tan largo me lo fiáis..?”.


Ya es notoria la mala gestión del III Pacte de Progrés balear: el gasto público está desbocado, solo mitigado porque en época de bonanza se recauda más. Pero recuerden estas líneas cuando nos vuelvan a pasar la factura pues no valdrán entonces los lamentos. Su medida estrella, la EcoTasa, sigue sin aplicarse de manera correcta, sustentándose básicamente en el sector hotelero, en contra de lo prometido en su día por el Pacte en relación a los alquileres turísticos. Los barracones y los malos resultados en el sistema educativo siguen estando ahí, aunque pareciere que hay paz pues los movimientos del sector son favorables a las izquierdas. Estigmatizan al sector turístico que nos da de comer, pero acuden a las ferias para promocionar las islas, toda una contradicción de la que el Pacte es incapaz de salir. Decretan moratorias de todo tipo, que tan caras nos salen luego cuando tenemos que pagar las indemnizaciones que dictan los Tribunales; lanzan prohibiciones propias de partidos intervencionistas, terrazas incluidas; sin olvidar que nos han subido de forma general tanto los impuestos como las tasas públicas.


Si todo esto les pareciere poco, sepan que el Pacte ha decidido ir más allá y abrir la caja de Pandora. Han sacado a pasear el tema de la lengua, con el decretazo del requisito del catalán para el acceso al ejercicio de la Sanidad Pública en Baleares, provocando otro despropósito. Y ello incluso a pesar de saber que ninguno de los cinco gerentes de los hospitales públicos de la red sanitaria balear que ha puesto el Pacte apoyan esta decisión, además de conocer el rechazo social que esta medida provoca. Pero ahí siguen, erre que erre.


Cuando se rasca un poco en el tema se ve claramente que todo esto lo empuja un grupo político, Mes per Mallorca, que recodemos representa a un escaso 13% de los votantes de Baleares y tiene tan solo 6 escaños, a los que se añaden los otros 3 de su hermano menor (en votos y afiliados) Mes Per Menorca. Y así estamos en Baleares, con un grupo político que representa a una minoría social y política y que, sin embargo, condiciona la vida de las Islas como si de una fuerza mayoritaria se tratare.


Recuerden que este partido político es el que hace público su apoyo expreso a los golpistas secesionistas de Cataluña. Es este partido el que propone un referéndum en Baleares en 2030 para decidir abandonar España y anexionarse a los mal llamados "Països Catalans". Es el partido que reclama la creación de unos Mossos de Esquadra a la balear, a imagen y semejanza de los catalanes. Recuerden que es el partido del actual alcalde de la ciudad de Palma, que fue pillado diciendo claramente "estoy de España hasta los putos cojones.." (el vídeo en internet no tiene desperdicio). Estas cosas no están gustando incluso entre los tradicionales militantes del núcleo del PSM   -de la coalición de Mes per Mallorca-, que son gente de raíces mallorquinas y baleares, de reconocida presencia social, que en nada están de acuerdo ni con estas ideas ni con la forma de hacer, ni de decirlas.


Ante todo esto la actual presidenta, miembro (¿"miembra"?) del partido socialista, se deja hacer sin queja alguna con tal de aguantar en la poltrona. Sí, lo hace a cambio de mantener este gobierno cogido con pinzas que conforman estos reinos de taifas, amalgama variada y variopinta, con nula capacidad de comunicación entre ellos en el día a día de la gestión. Los podemitas, separándose de las inquietudes de buena parte de sus votantes, también siguen esta línea dando apoyo al Pacte en el Parlament. Es por eso que le dan tanta importancia al hecho de ser capaces de mostrar y exteriorizar su acuerdo en una cosa: no quieren que el PP vuelva a gobernar en Baleares. Todo un concepto de "alta política de Estado", valga la ironía.


Al dejar claro que no quieren al PP gobernando en las instituciones, incluyen la mención a Ciudadanos, pues las encuestas que se van publicando revelan que la suma de votos de PP y C's podría ser suficiente para gobernar en coalición y dar al traste con el deseo del Pacte de izquierdas balear de conseguir gobernar dos legislaturas seguidas.



Con todo esto encima de la mesa recuerden una cosa: ahora más que nunca es cuando hace falta músculo político. Hay que hacer frente a estas políticas de las izquierdas del III Pacte de Progrés balear. Y para tener músculo y fuerza en política solo cabe una cosa: la fuerza de la gente, la fuerza de los votos.


La sociedad balear, tranquila por definición, ya se ha dado cuenta y se está movilizando con ímpetu ante tanto desaguisado. Con la fuerza de la tramuntana menorquina ha llegado el movimiento de la sociedad civil #MosMovem. Y lo hace para quedarse.


Como dijo Leonard Cohen "a veces uno sabe de qué lado estar, simplemente viendo quiénes están del otro lado". Yo lo tengo claro, estaré en la manifestación de este domingo a las 12 en la Plaza de España de Palma. Porque las lenguas no salvan vidas.

Pues eso

-Artículo de Opinión Política/ diario digital "Mallorca Confidencial"-   El autor. Soy de los que piensa que siempre hay que trill...