miércoles, 21 de noviembre de 2018

Campaña naval en la Alta California




España ya exploraba California en 1543 con el cartógrafo Juan Rodríguez Cabrillo, prosiguiendo en 1602 Sebastián Vizcaíno.

No hubo presencia española permanente por las grandes distancias, fuertes corrientes y vientos por mar y por el desierto de Sonora por tierra, hasta que Carlos III fue advertido de la presencia de rusos en Alaska (expedición de Vitus Bering en 1741).

José de Gálvez, visitador general, se encargó de impulsar los asentamientos. Muy eficaz fue Fray Junípero Serra. Ambos organizaron cuatro expediciones desde San Lucas: dos terrestres y dos marítimas, éstas con los paquebotes San Carlos (teniente de navío Vicente Vila) y San Antonio, alias «El Príncipe» (álférez de fragata Juan Pérez, mallorquín de la Ribera de Palma). A bordo iban oficiales, marineros, artesanos, soldados y frailes. También mulas, caballos y vacas.

La dureza fue extrema. De los 219 hombres, menos de cien sobrevivieron. Por mar, el San Carlos se quedó prácticamente sin marinería por el escorbuto. La travesía provocó un enorme desgaste en buques y material. En Crónicas del descubrimiento de la Alta California, (1769) se describe: «El San Carlos, como hubiese trabajado mucho en la mar forcejeando con los vientos, se le afloxaron, y escupió de las costuras alguna Estopa por donde venía haciendo agua(..) Se juzgó indispensable el darlo a la vanda, para descubrirle el costado y la quilla, operación que tenía su dificultad en un País poco menos que destituido de quanto se necesitaba para el efecto(..) Executose sin embargo acarolándola su S. Illma. con su presencia, y exemplo, y en menos de quince días recibió el Buque toda su carga, y quedando en disposición de hacerse a la Vela, se embarcó a la tropa, que consistía en veinte, y cinco Hombres de la Compañía Franca de Voluntarios de Cataluña, con su Teniente D. Pedro Fages»

Un 16 de julio de 1769, fondeados los dos buques en una bahía abrigada, decidieron fundar la primera misión, llamada San Diego de Alcalá (actual San Diego). Por la escasez de marineros, víveres y pertrechos, el San Antonio zarpó hacia San Blas, arribando después a San Diego con lo necesario. Con el padre Serra a bordo comenzaron la travesía rumbo a Monterrey y, tras 46 días, fundaron la segunda misión, San Carlos Borromeo. Se procedía siempre igual: en lugar adecuado se levantaba una capilla, cabañas para los frailes y un pequeño fortín. Por curiosidad los indígenas se acercaban, invitándoles a establecerse. Les instruían en agricultura, ganadería y albañilería, les proveían de semillas y animales y se les catequizaba. Aprendían oficios de carpintero y herrero. A las mujeres les enseñaban tareas de cocina, costura y confección de tejidos. 

Se instruía a los indigenas en agricultura, ganadería y albañilería, les proveían de semillas y animales y se les catequizabaSiguieron más singladuras de Juan Pérez al mando del San Antonio. En1771 transportó al resto de la expedición, destacando los misioneros mallorquines Francisco Dumetz, Luis Jaume, Miguel Pieras y Buenaventura Sitjar. Las navegaciones fueron penosas por las condiciones de mar y viento y las corrientes, de las que tomaron buena nota para travesías posteriores.

El padre Serra murió en 1784 en San Carlos Borromeo. Los indios le llamaban cariñosamente «el viejo». Asistieron más de 600 de ellos al sepelio. En el Capitolio tiene una estatua en su reconocimiento. 

Ahora la Universidad de Stanford (California) ha decidido retirar su nombre de la dirección oficial, de la residencia y de uno de los edificios. Lo hacen «porque es importante reconocer el daño hecho a la población indígena, que continúa afectando a los nativos americanos de la actual comunidad de Stanford». Pues nada.

El enlace del artículo en Gaceta Náutica:

http://www.gacetanautica.es/firmas.php?ln=01&fi=16#destino

lunes, 29 de octubre de 2018

Un héroe llamado McCain


A continuación mi artículo de octubre en Gaceta Náutica. Espero que os guste.





En mi artículo “El coco y el Mensaje” de agosto hice referencia a la formación y experiencia naval militar de JFK. Voy a hacer lo mismo con otro gran político americano que nos ha dejado: el Senador John McCain.

McCain era hijo y nieto de almirantes de cuatro estrellas de la Navy (equivalente a Capitán General en nuestra Armada, nivel OF10 OTAN). De familia le vino la vocación marinera. Después de su paso por la Academia Naval de Annapolis, se especializó como piloto de combate del arma aeronaval. Su devenir militar es digno de elogio por su valor acreditado. Adelantó maneras cuando, estando embarcado en el portaviones USS Forrestal como piloto del Douglas A-4 Skyhawk, tuvo que escapar de su caza envuelto llamas en la cubierta de vuelo. Tras percatarse de que había un compañero aún en el fuego, volvió para ayudar. La mala fortuna quiso que, por el calor de las llamas, explotara una de las bombas que trasportaba la aeronave, impactando la metralla de lleno en sus piernas y en el pecho, sin conseguir salvar al compañero. El USS Forrestal fue declarado fuera de servicio durante un tiempo por lo que, una vez recuperado de sus heridas, McCain pidió cambio de destino, embarcando en el portaviones USS Oriskany.

Fue en este destino donde le sucedió un hecho que le marcó de por vida. En plena guerra de Vietnam, cuando llevaba a cabo su misión número 23, McCain fue derribado sobrevolando Hanoi. Sufrió nuevamente heridas de consideración, en las piernas y en un brazo, siendo cogido prisionero por el Vietcong. Por circunstancias de la vida, a su padre lo designaron comandante de las fuerzas estadounidenses en Vietnam. Al enterarse, sus captores aprovecharon la ocasión para ofrecerle su liberación, con una clara finalidad propagandística y sacar provecho de ello. Lo sorprendente en este caso es que McCain se negó a aceptar su libertad porque había compañeros que llevaban más tiempo que él prisioneros y no era justo aceptar eso. Y así fue. Ese gesto le costó cinco años y medio de cautividad, en condiciones penosas de tortura y trato denigrante. Un 15 de marzo de 1973, al final de la guerra, fue puesto en libertad. Una cojera le acompañó muchos años y durante el resto de su vida no pudo levantar los brazos por encima de la cabeza. McCain fue condecorado con la Estrella de Plata, la Legión de Mérito la Cruz de Aviación por Servicio Distinguido, la Estrella de Bronce y el mismísimo Corazón Púrpura. Aquí nuestro humilde homenaje.

Como contrapunto diré que el otro día me enzarcé en un debate en redes sociales con un buen amigo. Era sobre si la Unión Europea estaba o no haciendo algo con esto de los inmigrantes en el Mediterráneo. Gran sorpresa cuando le facilité hasta 6 ejemplos de misiones internacionales que la UE ha puesto en marcha para hacer frente a este problema. Operaciones Mare Nostrum, Tritón, EUNAVFOR Med, EUNAVFORMED Sophia, Themis, Poseidón. Y la creación de la Agencia Europea de Fronteras y Costas y la Guardia Europea de Fronteras y Costas FRONTEX. Millones de euros que desde el viejo continente son dedicados a estos menesteres.

Más de 620.000 vidas han sido salvadas en el Mediterráneo desde 2015. Podremos convenir que el problema es enorme y que hay que mejorar, pero no es cierto que no se haga nada. Quede constancia.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Un libro y una película

Mi artículo de este pasado mes de agosto en Gaceta Náutica. Espero que os guste:




A lo largo de los últimos 300 años hemos padecido la leyenda negra en contra de España. Lo peor es que nos hemos creído el relato de nuestros históricos adversarios a pesar de que faltan a la verdad de forma palmaria.


Está claro que el hecho del descubrimiento de América y la forja de todo un imperio por parte de la corona española no fue del agrado de las potencias enemigas de la época. Lo épico estuvo en que el modo de enlace entre la España peninsular y la de ultramar eran las rutas de la mar océana.

España hizo un gran esfuerzo en muchos aspectos. No en vano la primera universidad en el continente americano fue la de San Marcos en Perú, que data del año 1551. Fue también en tierras del actual Perú donde en 1553 el marqués Francisco de Carabantes decidió trasladar cepas de vid de las Islas Canarias, convirtiéndose en la primera región del continente americano en cultivar y producir vinos y aguardientes, como el que actualmente conocemos como pisco peruano.

La sanidad pública también tuvo sus hitos, con campañas lideradas por nuestra Armada, que buscaban la mejora de la calidad de vida de sus gentes. Quiero destacar la del doctor y marino alicantino Francisco J. Balmis y Berenguer quien, en 1803, partió del puerto de La Coruña a bordo del navío María Pita para llevar la vacuna de la viruela hacia el continente americano. Lo sorprendente de la historia es que, al no existir en aquel momento ningún método que permitiera «guardar» o preservar el virus vacunal, se hizo acompañar en la expedición de 150 niños, de los cuales 25 llevaban la vacuna inoculada, haciéndola pasar de un niño a otro durante los meses que duró el viaje para mantener la cepa viva. 

El doctor y marino Francisco J. Balmis y Berenguer llevó en barco la vacuna de la viruela al continente americano

El María Pita navegó de este modo a San Juan de Puerto Rico, La Guaira, Puerto Cabello, Caracas, La Habana, Mérida, Veracruz y la Ciudad de México, llegando la vacuna luego a lugares tan lejanos como Texas o Nueva Granada. Las crónicas cuentan como posteriormente, en 1805, arribó a Manila el navío Magallanes, al mando del capitán de fragata Ángel Crespo, portando la anhelada vacuna.

Para poner la leyenda negra en su sitio ha nacido un libro. Su autora es Elvira Roca Barea y se titula «Imperiofobia y leyenda negra». No tiene desperdicio pues nos provee de los argumentos contundentes con los que silenciar a la gente que habla por boca de mantras que nada tienen que ver con la realidad de lo acontecido. Lo recomiendo encarecidamente.

MARCIAL EN EL RECUERDO 

Cambiando de tercio, como contrapunto y aprovechando este foro que me brinda Gaceta Náutica, mencionar que hace pocas semanas tuvo lugar el XL Trofeo Regata de las Fuerzas Armadas. Me viene al recuerdo nuestro querido almirante Marcial Sánchez-Barcáiztegui, gran impulsor de la vela en las islas desde su posición de presidente de la Comisión Naval de Regatas de la Armada en Porto Pi. Recuerdo también su clásica mención, en cada entrega de trofeos anual, de la hazaña de la que ahora se cumplen 78 años. Me refiero a Dunkerque, cuando en plena Segunda Guerra Mundial, entre el 27 de mayo y el 4 de junio de 1940 y ante el avance del ejército alemán, más de 300.000 soldados aliados -entre ingleses, franceses, polacos, belgas y holandeses- tuvieron que ser rescatados de las playas y los espigones de la costa francesa.

Lo relevante de esta ocasión es que la evacuación masiva se hizo a bordo de cientos de embarcaciones de recreo de todo tipo que, comandadas por sus propietarios y patrones civiles, se sumaron a los escasos buques de la Royal Navy que pudieron acudir en su auxilio. Imaginen lo que aquello debió ser en términos de movilización social desde la perspectiva de los clubes náuticos y marinas civiles de la zona. Increíble. Una película reciente rememora ese hecho histórico. Quede en nuestro recuerdo la cita del querido almirante.

Pues eso

-Artículo de Opinión Política/ diario digital "Mallorca Confidencial"-   El autor. Soy de los que piensa que siempre hay que trill...