miércoles, 1 de julio de 2020

Faltan 7.000 amarres



Ya se va consumando. En su hoja de ruta el Pacte va impidiendo la poca capacidad de crecer que mantenía hasta ahora el sector portuario. Ellos a lo suyo en materia turística, de la construcción y también –cómo no– en el sector náutico. Así con todo lo que tenga capacidad de crecer económicamente.

Ya lo titula el artículo de GN de este pasado 18 de junio: «No habrá más puertos ni ampliaciones en Baleares. El Plan General de Ports IB, que está en fase de consulta pública, pretende crear amarres dentro de las dársenas existentes y potenciar las marinas secas». Así se concluye del Plan General de Puertos que ha estado estos días en exposición pública.

Con todo y con eso el Pacte insiste sin ruborizarse en el milagro de los panes y lo peces. Y es que según ellos, aplicando sus premisas, los gestores actuales –marinas y clubes náuticos– son unos incompetentes: son incapaces de añadir 7.000 embarcaciones adicionales en los puertos tal y como están. Por eso el Pacte va a aprobar un Plan General de Puertos que va a meter a todo el mundo en vereda y ya verás... «Se van a enterar».

Digo esto porque recuerdo el Estudio de Demanda, de 2015. Nos entregaron el último borrador en mayo de aquel año, justo antes de las elecciones y del cambio de gobierno autonómico. Era el núcleo de lo que tendría que tenerse en cuenta luego para confeccionar el Plan General de Puertos Autonómico. Ese estudio decía que en Baleares hay una demanda de nuevos amarres, de aquí al 2025, de más de 7.000 peticionarios. Sí, sí, no me lo invento.

Aquel estudio tenía previsto además, para poder atender esa demanda, alguna nueva construcción, así como ampliaciones en territorio balear, buscando causar el menor impacto posible con un crecimiento sostenible. Al tiempo todo ello se completaba con el impulso de marinas secas y «puertos de interior», donde poder tener las embarcaciones de pequeña y media eslora, en seco, como embarcaciones remolcadas.

Pero para ello hacía falta un trabajo de campo muy importante, que el Pacte no ha hecho en estos ya cinco años de gobierno: se necesitaba una labor de coordinar con los consells insulares y ayuntamientos la consolidación de terrenos en sus planificaciones urbanísticas. 

Y hete aquí que el Pacte dice en Ports lo contrario que ha dicho a nivel insular: Ports quiere impulsar las marinas secas al tiempo que el Consell de Mallorca –por ejemplo– las prohíbe y rechaza. Es increíble, pues el político nos miente con ese titular que lanza de «voluntad de impulsar marinas secas», cuando lo cierto es que las están vetando allá donde se proponen. También me sorprende que ningún periódico generalista de Baleares haya caído en la cuenta, pues no he visto nada publicado al respecto.

Y me sorprende también, de verdad lo digo, que todo esto está pasando con el silencio cómplice de buena parte del sector. El Pacte viene sacando la navaja trilera para con ellos para abrir bien la barriga de la red portuaria y con su resultado pagar así otros gastos del Govern (más de 10 millones de euros la última vez) y seguir con la fiesta del gasto y despilfarro.

Ya veremos cómo acaba todo esto. Pero ya les adelanto que pintan bastos para el sector náutico y para los aficionados a la mar. Ya lo verán, guarden este breve artículo. No podrán decir que no estaban avisados.



lunes, 25 de mayo de 2020

El cañonero Bulasan y el marino Pedro Sans



Escudriñando en las historias navales de nuestra querida España, topé un día con unas crónicas que mencionaban un peculiar barco, de medio porte, humilde: el cañonero Bulasan.Prestaba servicio en las aguas españolas de Filipinas en los años previos a la pérdida de nuestros territorios de ultramar, destacando en infinidad de acciones militares, siendo un ejemplo la toma del poblado Nasugbu, actualmente municipio de primera clase de la provincia de Batangas, rodeado de la Montaña Pico de Loro y no muy lejos de la península de Punta Fuego.

Los partes oficiales que llegaban de Filipinas narraban más hechos de armas, como el ocurrido cuando zarpando el cañonero de Manila y recorriendo hacia el Sur la costa oriental, «en la travesía reconoció la goleta mercante Cahmianes, que habían intentado abordar el día anterior dos pancos de moros piratas, los cuales procedían del río Tinán. El alférez Sola se dirigió a la boca del expresado rio y, no pudiendo penetrarla con el cañonero, armó el bote del mismo y también el de la goleta Cahmianes, entrando en el río y recibiendo a poca distancia de su desembocadura fuego de fusil de la orilla derecha, al que contestó con la gente que llevaba en las embarcaciones. Continuó el intrépido oficial río arriba, con el objeto de ver si divisaba los pancos para quemarlos; pero como le hiciesen mucho fuego de una casa que estaba en la plaza, intentó desembarcar en sus proximidades para quemarla también; pero en esta operación recibió una descarga a quemarropa, de la que resultó herido de gravedad el valiente oficial ya mencionado, el cual cayó sin sentido, siendo también heridos de poca importancia algunos otros tripulantes del cañonero. En vista del desgraciado acontecimiento, el condestable que quedó mandando la fuerza ordenó la retirada».

El Diario La Opinión de Santa Cruz de Tenerife publicó en noviembre de 1898 una reseña con los siguientes párrafos: «Las Marianas volvieron a ser territorio de soberanía española desde el día siguiente en que el Charleston salió de aquel puerto para Manila con la expedición que convoyaba, ósea desde el 22 del pasado junio. El elemento español civil que allí quedó arrió el pabellón norteamericano e izó al momento nuestra bandera, a la que se prestó el debido homenaje con los escasos medios de que se disponía. Se hizo cargo del Gobierno de las islas el administrador español de Hacienda, y siguió funcionando el régimen de las Marianas como antes de apoderarse de ellas los americanos».

La sorpresa llega cuando a continuación se cita al cañonero Bulasan, con el siguiente tenor: «Lo que nos queda de la escuadra española por Bisoyas está en movimiento, de orden del general Ríos. Con dichos buques de guerra va el mercante Churruca, que días pasados echó a pique al vapor pirata Bulasan, convertido en cañonero». Con sorpresa se narra que los yanquis lo pusieron de nuevo a flote, teniendo por ello en servicio al cañonero Bulasan y la lancha Ceres, ambos de nuestra escuadra.

Estas notas que encontré y apunté en su momento, las recordé al leer una reseña en el periódico Ultima Hora escrita por Miquel Ferrá i Martorell, que mencionaba la efeméride de 1899 del regreso de ultramar a Baleares de varios militares citando, entre otros, al marino mallorquín Pedro Sans Garau, curiosamente como comandante del Bulasan en aquellas aguas y que llegó en su carrera a capitán de navío, con destinos tan destacados como el mando del acorazado España. 

Honor y gloria a nuestros marinos.






viernes, 24 de abril de 2020

Los muelles de la cuarentena



Mi Botón de Ancla en Gaceta Náutica de abril de 2020.


Declararon 15 días de breve confinamiento, decisión «políticamente correcta» para no inquietar. Luego fueron 15 más. La misma mal entendida «prudencia» que retrasó decisiones importantes. Hoy padecemos las consecuencias. Paternalismo del gobernante, como si fuéramos menores de edad o incapaces y que por ello nos tuvieran que «proteger» de no se sabe qué miedos o temores. Pero si lo que la sociedad necesita son instrucciones claras, contundentes, ¡no remilgos ni medias tintas!

Sin perjuicio de algunos energúmenos impresentables que se saltan las normas, lo cierto es que en general la gente es exquisita en el confinamiento y en el cumplimiento de las pautas que van marcando los profesionales sanitarios. Son dignas de elogio las reacciones de empresas, particulares, voluntarios, etc., ante el déficit de material de protección. Les agradecemos su inestimable ayuda.

Al final será una cuarentena clásica, de 40 días. Nada nuevo. En Baleares sabemos de esto. Islas estratégicas en las rutas comerciales de cabotaje, las epidemias fueron algo usual. De las primeras de las que hay registro, la de peste en 1230. Le siguió otra en 1348, más mortífera. Según las crónicas fulminó al 80% de la población, imposibilitados de defenderse de los ataques piratas del moro. Siguieron 150 años de brotes demoledores en 1349, 1375, 1383, o 1493 cuando prohibieron el desembarco de viajeros y mercancías; o la de 1450 conocida como la «Pesta d'en Boga», marinero que pensaban era el portador de la enfermedad.

Hubo más. La peste de 1523. Según las crónicas llegó al puerto de Palma un barco con caballeros de la orden de San Juan de Rodas, que llevaban una reliquia de San Sebastián. A su arribada empezaron a disminuir los casos, lo que atribuyeron a un milagro. De ahí que el santo sea el patrón de la ciudad de Palma. En 1652 otra epidemia de peste se extendió desde Valencia y Cataluña a través de los puertos de Palma y de Sóller.

Durante los siglos XVIII y XIX los brotes continuaron. Joan March, del Grup d’Investigació d’Història de la Salut de la UIB, nos recordaba el otro día en el diario Ultima Hora las epidemias en Mallorca desde el siglo XIX. En 1804 una fiebre amarilla llegaba por barco desde Alicante. En 1820 la gran peste del Llevant, venida de Tánger. En 1832 un brote de paludismo. En 1847 una epidemia de viruela. En 1865 un brote de cólera. En 1870 otra fiebre amarilla. En 1918 una pandemia de gripe mal llamada «española». Y poliomielitis en los años 50 y 60 del siglo XX. Sin olvidar la reciente gripe aviar, o la epidemia de gripe de enero de 2019.

Por eso los puertos han tenido desde siempre los «muelles de la cuarentena». Los tenemos en el puerto de Palma. En Menorca tenían la «Isla de la Cuarentena», islote del puerto de Mahón conocido como «La Isleta» o «isla Plana», primer lazareto destinado a «expurgar géneros», incinerar ropas del personal de los barcos infectados o depositar mercancías que «debían ser oreadas» antes de ser desembarcadas.

Epílogo: al perder Filipinas frente los americanos, los prisioneros españoles empezaron a sufrir enfermedades propias del confinamiento en la región. Los americanos aplicaron tratamientos con efecto positivo en la salud de los cautivos. Un mando español les preguntó cómo estaban haciendo. La respuesta del americano: «estamos aplicando lo que ponen los manuales de medicina españoles». Pues eso.


El enlace en digital: 



Pues eso

-Artículo de Opinión Política/ diario digital "Mallorca Confidencial"-   El autor. Soy de los que piensa que siempre hay que trill...