viernes, 23 de marzo de 2018

La tarifa plana en los vuelos interislas


Esta semana el Ministerio de Fomento ha hecho pública la respuesta de la Comisión Europea en relación al proyecto de la tarifa plana en los vuelos interislas de Baleares, que rechazan de plano. Desde la Comisión lo consideran una medida que iría en contra de la normativa comunitaria, no estaría justificada ”en las actuales circunstancias” y sería ”desproporcionada”.

Como recuerdo de que algunos ya habíamos vaticinado que esto pasaría, a continuación el contenido del artículo que publiqué en el Periódico de Ibiza el 30 de agosto de 2015 y que sigue plenamente vigente.


La tarifa plana en los vuelos interislas.

Este criterio general de libre concurrencia encuentra dos excepciones fundamentales: la declaración de una ruta de servicio público – cuando el libre mercado no consigue cubrir las necesidades mínimas del servicio-, o la subvención directa del billete mediante lo que denominamos el descuente de residente (residente no peninsular, se entiende).

Así las cosas, en Baleares disfrutamos de las dos formas de intervención que tiene la administración en materia aeronáutica. De un lado de un descuento del billete del 50% en la totalidad de los vuelos domésticos; y por otro lado la declaración de servicio público de la totalidad de las rutas interinsulares y también -desde hace tres años- de la ruta Menorca-Madrid.


El recién nacido III Pacte de Progrés relanza la idea de poder volar en los vuelos interislas de Baleares a cambio de un precio que fijan en una tarifa plana universal de 30€ por trayecto. A raíz de lo que van informando a través de los medios sabemos que, para conseguirlo, proponen una fórmula sorprendente: tocar el sistema del descuento de residente. Y digo sorprendente porque esta alternativa supone lo siguiente:

- La necesidad de contar con el apoyo o, cuando menos, con la no oposición, del resto de territorios no peninsulares. Canarias, Ceuta, Melilla y Baleares disfrutamos y compartimos el mismo sistema de descuento, que se sustenta en la misma normativa legal y va con cargo a la misma partida de los presupuestos generales del Estado. Pretender modificarlo supone la necesidad de obtener el respaldo del resto. Por lo que sabemos el Pacte no ha hecho ninguna gestión en este sentido, ni con estas regiones ni con el gobierno central. Poder llegar a un acuerdo con todas las regiones nos da una idea de la envergadura de la medida, anunciada a bombo y platillo entiendo que de forma, cuando menos, osada o precipitada.

- El dinero del descuento de residente dedicado a pagar el 50% del billete es una medida de intervención de la Administración en el marco del libre mercado. Tener este derecho, este descuento, viene justificado en un motivo de peso: compensar el hecho insular a los residentes insulares. El Pacte parece no haber pensado en que la intervención de la Administración pagando ese 50% del billete está dentro de la ley porque la normativa -tanto europea como española- prevé este tipo de ayudas para los residentes de territorios no continentales. Y digo esto porque con el dinero dedicado a este fin el Pacte pretende subvencionar el billete a personas que no tienen ese derecho: turistas y visitantes, vulnerando claramente la normativa tanto comunitaria como española al respecto. Dicho de otro modo: no se le puede subvencionar el billete a un turista inglés o alemán, o a un turista español no residente, con el dinero consignado en los presupuestos para compensar a los residentes insulares. Parece que este impedimento legal ni tan siquiera lo han pensado desde el Govern del Pacte.

- No hay que perder de vista que el gobierno central habrá de valorar necesariamente qué repercusión económica tendría la medida, pero no sólo a nivel de los vuelos interislas de Baleares, como parece creer el Govern del Pacte, sino a nivel general, para todas las regiones no peninsulares. Desde Madrid podrían encontrarse con peticiones de actuaciones análogas de las otras regiones, de un impacto económico global para las arcas del gobierno central que no se nos escapa que sería de proporciones enormes. Y lo anterior sin entrar en el galimatías que se provocaría con la coexistencia de sistemas diferentes entre las regiones y el Estado, tema este de complejidad evidente y del que ninguna noticia se nos da al respecto por el Govern de qué fórmula pretenderían aplicar para desarrollar la idea.

La declaración de servicio público de los vuelos interislas se consiguió en 2004, con gobierno del Partido Popular. La causa era clara: el libre mercado no cubría las necesidades de una conectividad fluida, tan necesaria interislas. Y con el precio intervenido para dar seguridad y continuidad.

Desde ese momento entre las islas, en cada ruta, es obligatorio que haya un mínimo de cuatro vuelos al día por trayecto en invierno (ocho ida y vuelta) y cinco en verano (diez vuelos de ida y vuelta). La realidad nos da que tenemos el doble de esos vuelos a lo largo de buena parte del año. Una correcta conectividad en lo que se refiere a las frecuencias y al número de plazas obligatoriamente garantizadas.

Y todo este servicio con el precio intervenido, al estar fijada por la norma una tarifa de referencia de 90€. Al ser un precio de servicio público el Ministerio conoce el liquidado total al céntimo. El resultado es que el residente paga de tarifa media con el descuento incluido 39,41€ en la ruta Palma-Ibiza y 38,41€ en la ruta Palma-Menorca (datos 2013).

Por último conviene recordar que este año 2015 se ha conseguido un hito en los vuelos interislas: la entrada de un segundo operador aéreo en plena competencia (hay otra, pero solo es un servicio parcial). Esto ha provocado de una parte la nada despreciable bajada de precios de en torno al 12%, pasando el precio medio del billete a en torno a 31€ con el descuento para el residente; y por otro lado el añadido de seis frecuencias más para cada ruta, que se suman a las ya existentes de las otras compañías.

En definitiva: para este viaje no hacen falta estas alforjas.


El enlace:



Y a continuación el enlace de la noticia de esta semana, de la revista Preferente:




miércoles, 21 de febrero de 2018

La sociedad civil dice basta



Artículo que me publicó el periódico El Mundo de Baleares el 16 de febrero de 2018







Enlace:

http://www.elmundo.es/baleares/2018/02/16/5a86b9f7268e3e681c8b4593.html



Texto:

Los diferentes partidos de las izquierdas de Baleares se han reunido, llamando a los medios, para hacer público que están de acuerdo en una cosa: no dejarán que el Partido Popular vuelva a gobernar en Baleares tras las elecciones de 2019, cita electoral para la que falta más de un año, lo que es una eternidad en política pues pueden pasar -y pasarán- muchas cosas.. Como diría Don Juan en El Tenorio “¿tan largo me lo fiáis..?”.


Ya es notoria la mala gestión del III Pacte de Progrés balear: el gasto público está desbocado, solo mitigado porque en época de bonanza se recauda más. Pero recuerden estas líneas cuando nos vuelvan a pasar la factura pues no valdrán entonces los lamentos. Su medida estrella, la EcoTasa, sigue sin aplicarse de manera correcta, sustentándose básicamente en el sector hotelero, en contra de lo prometido en su día por el Pacte en relación a los alquileres turísticos. Los barracones y los malos resultados en el sistema educativo siguen estando ahí, aunque pareciere que hay paz pues los movimientos del sector son favorables a las izquierdas. Estigmatizan al sector turístico que nos da de comer, pero acuden a las ferias para promocionar las islas, toda una contradicción de la que el Pacte es incapaz de salir. Decretan moratorias de todo tipo, que tan caras nos salen luego cuando tenemos que pagar las indemnizaciones que dictan los Tribunales; lanzan prohibiciones propias de partidos intervencionistas, terrazas incluidas; sin olvidar que nos han subido de forma general tanto los impuestos como las tasas públicas.


Si todo esto les pareciere poco, sepan que el Pacte ha decidido ir más allá y abrir la caja de Pandora. Han sacado a pasear el tema de la lengua, con el decretazo del requisito del catalán para el acceso al ejercicio de la Sanidad Pública en Baleares, provocando otro despropósito. Y ello incluso a pesar de saber que ninguno de los cinco gerentes de los hospitales públicos de la red sanitaria balear que ha puesto el Pacte apoyan esta decisión, además de conocer el rechazo social que esta medida provoca. Pero ahí siguen, erre que erre.


Cuando se rasca un poco en el tema se ve claramente que todo esto lo empuja un grupo político, Mes per Mallorca, que recodemos representa a un escaso 13% de los votantes de Baleares y tiene tan solo 6 escaños, a los que se añaden los otros 3 de su hermano menor (en votos y afiliados) Mes Per Menorca. Y así estamos en Baleares, con un grupo político que representa a una minoría social y política y que, sin embargo, condiciona la vida de las Islas como si de una fuerza mayoritaria se tratare.


Recuerden que este partido político es el que hace público su apoyo expreso a los golpistas secesionistas de Cataluña. Es este partido el que propone un referéndum en Baleares en 2030 para decidir abandonar España y anexionarse a los mal llamados "Països Catalans". Es el partido que reclama la creación de unos Mossos de Esquadra a la balear, a imagen y semejanza de los catalanes. Recuerden que es el partido del actual alcalde de la ciudad de Palma, que fue pillado diciendo claramente "estoy de España hasta los putos cojones.." (el vídeo en internet no tiene desperdicio). Estas cosas no están gustando incluso entre los tradicionales militantes del núcleo del PSM   -de la coalición de Mes per Mallorca-, que son gente de raíces mallorquinas y baleares, de reconocida presencia social, que en nada están de acuerdo ni con estas ideas ni con la forma de hacer, ni de decirlas.


Ante todo esto la actual presidenta, miembro (¿"miembra"?) del partido socialista, se deja hacer sin queja alguna con tal de aguantar en la poltrona. Sí, lo hace a cambio de mantener este gobierno cogido con pinzas que conforman estos reinos de taifas, amalgama variada y variopinta, con nula capacidad de comunicación entre ellos en el día a día de la gestión. Los podemitas, separándose de las inquietudes de buena parte de sus votantes, también siguen esta línea dando apoyo al Pacte en el Parlament. Es por eso que le dan tanta importancia al hecho de ser capaces de mostrar y exteriorizar su acuerdo en una cosa: no quieren que el PP vuelva a gobernar en Baleares. Todo un concepto de "alta política de Estado", valga la ironía.


Al dejar claro que no quieren al PP gobernando en las instituciones, incluyen la mención a Ciudadanos, pues las encuestas que se van publicando revelan que la suma de votos de PP y C's podría ser suficiente para gobernar en coalición y dar al traste con el deseo del Pacte de izquierdas balear de conseguir gobernar dos legislaturas seguidas.



Con todo esto encima de la mesa recuerden una cosa: ahora más que nunca es cuando hace falta músculo político. Hay que hacer frente a estas políticas de las izquierdas del III Pacte de Progrés balear. Y para tener músculo y fuerza en política solo cabe una cosa: la fuerza de la gente, la fuerza de los votos.


La sociedad balear, tranquila por definición, ya se ha dado cuenta y se está movilizando con ímpetu ante tanto desaguisado. Con la fuerza de la tramuntana menorquina ha llegado el movimiento de la sociedad civil #MosMovem. Y lo hace para quedarse.


Como dijo Leonard Cohen "a veces uno sabe de qué lado estar, simplemente viendo quiénes están del otro lado". Yo lo tengo claro, estaré en la manifestación de este domingo a las 12 en la Plaza de España de Palma. Porque las lenguas no salvan vidas.

lunes, 29 de enero de 2018

El catalán como requisito en la sanidad


Artículo publicado en el periódico El Mundo de Baleares el 27 de enero de 2018



http://www.elmundo.es/baleares/2018/01/27/5a6c5337468aebd9108b4578.html



De forma periódica y repetida en el tiempo los gobernantes de la progresía Balear se lanzan a exigir que los profesionales del mundo sanitario, que están aquí en Baleares, se adapten al requisito de tener reconocido un nivel de catalán si quieren quedarse a trabajar en la sanidad pública.

Al tiempo que hacen eso, se inventan procesos “transitorios” -de más o menos corta duración- que excepcionan al personal sanitario de cumplir con ese requisito que ellos mismos se han preocupado en exigir. Es decir, un absurdo.

Parece como si cada vez les dieran una “última oportunidad”, sin caer en la cuenta de que cada vez acaban haciendo lo mismo. Es como el día de la marmota.

Y así están, de forma reiterada se dedican a aplicar la excepción a la norma general -que es para ellos el exigir el catalán- para salvar los muebles, decidiendo que habrá excepciones para no exigirlo en algunos casos, como si eso fuera una “dávida” o un gesto “generoso” del gestor político.

Bien saben que lo que realmente pasa es que no les queda más remedio, porque sino dejarían sin servicio muchas especialidades y servicios. Pero eso sí, cada vez añaden la coletilla de que “de ahora en adelante ya todos habrán de tenerlo” y por tanto, sí o sí habrán de sacarse el pertinente título.

El motivo de que esto ocurra cada vez es claro: los gestores de la progresía balear ven la cuestión del personal sanitario como si fuera algo estático, fijo, lo que evidentemente es un error manifiesto. Y es que la realidad no es estática, sino dinámica. Y me explico.

Es por todos conocido que en la sanidad balear hay dificultades para cubrir las plazas pues no hay personal local, de las islas, para cubrirlas. Esto, que es complicado en Mallorca, deviene una tarea enormemente dificultosa en las dobles insularidades de Menorca e Ibiza y en la triple insularidad de Formentera.

Por eso cada convocatoria de plazas ha de hacerse mirando de atraer personal formado de otras Comunidades Autónomas, o dicho más claro, de las otras regiones de España. Y aquí está el primer impacto de este problema.

El estudiante de la sanidad, en sus diferentes ramas de medicina, enfermería, técnicos sanitarios, auxiliares, etc., que estudia en otras regiones y que está acabando sus estudios, cuando alza la mirada para ver qué futuro puede labrarse en España, en ese momento comprueba que, para poder presentar la instancia y cubrir una plaza en Baleares, resulta que le exigen un título de un idioma que les es totalmente desconocido en la mayoría de los casos. Es evidente que en ese momento su decisión, que va a condicionar su carrera profesional y también nuestra sanidad balear, será la de priorizar las otras opciones en las que no le pidan este requisito. Esto es obvio.

Sin embargo la Consellera, sin rubor alguno, afirmó que no le constaba que el catalán hubiera sido motivo de que nadie dejara de optar a una plaza en Baleares. Huelgan comentarios a tal falta de la verdad.

Otro momento importante donde este requisito es de nuevo un problema grave y, por tanto, acaban saltándoselo los propios políticos del Pacte que lo imponen, es cuando hay que acudir a contratar los refuerzos de temporada, al ser nuestra comunidad tan estacional en su llegada de turistas, con la multiplicación de la población flotante que ha de ser atendida. O los momentos de las epidemias anuales, como es la gripe cada invierno. También se ven obligados en estos casos a hacer cambalaches para “saltarse” la norma del requisito del catalán mediante absurdas excepciones para así poder atender la demanda.

Incluso más, sepa el lector que ante los casos de inminente jubilación de profesionales ya bregados y expertos en sus especialidades, se tantea a personal de la península de acreditada carrera profesional consolidada y en disposición de cambiar su ciudad de residencia por Baleares. Y es aquí cuando de inmediato surge de nuevo el problema: no tienen el nivel de catalán exigido. Eso provoca que al final la plaza sea cubierta por facultativo que finaliza su residencia, con plena ilusión, pero sin el bagaje y experiencia de quien ha de renunciar a venir por faltarle el requisito del catalán. Esta es  la realidad de lo que está pasando, que no nos engañen.

Para el caso del sanitario que ya está aquí y no tiene ese requisito reconocido es importante resaltar que no hay ni un solo profesional al que le falte una buena predisposición a escuchar al paciente en la lengua en la que prefiera ser atendido, incluso haciéndose ayudar si hace falta por algún colega local del hospital para ello. Las escasas reclamaciones (apenas 5 en total en muchísimos años) nos aclaran que ese no es un problema en la Sanidad. Incluso es más, los que necesitan expresarse en nuestra lengua local no tienen ningún reparo ni dificultad en entender las explicaciones que puedan recibir luego en castellano por parte de los sanitarios, pues no hay balear que no entienda correctamente el castellano.

La prueba palpable de lo que digo es el hecho de que se han tenido períodos donde el catalán no ha sido un requisito y, por tanto, tenemos a múltiples facultativos ocupando plaza sin tener ese requisito. El escasísimo número de reclamaciones evidencia que estos facultativos están realizando su tarea a plena satisfacción del paciente.

Y es que a nadie se le escapa que el que va al centro de salud o al hospital, lo que necesita es que le curen o le alivien su dolencia, no estando entre sus prioridades el enfrentarse a los sanitarios para exigirles que le hablen en catalán. Lo que quiere y necesita es un especialista capaz y preparado para que le cure.

Por eso está cada vez más claro que los que defienden que se les atienda exclusivamente en catalán, de manera que con ello justifican su exigencia de que el catalán sea un requisito para acceder al ejercicio de la sanidad pública, lo que pretenden realmente  es una imposición, pues en sus fines y objetivos están otras cuestiones que no son las propias del servicio público de la sanidad.

Estos fines y objetivos ya se han hecho públicos a través del partido político que más está apretando con este tema: el Referéndum de secesión para el 2.030, con Baleares como parte de los mal llamados Països Catalans. Ese y no otro es el problema, que no nos engañen.

La sociedad, que es la que manda, ya se ha cansado y se está movilizando. Con origen en Menorca ha llegado a Mallorca la inquietud de la sociedad civil, que reclama que dejen de jugar con esto. #MosMovem #EnMarcha #Let’sGo ha llegado para quedarse. Para bien de todos.

Y ante todo esto yo lo tengo claro: mérito si, requisito no. Que conste en acta.









Pues eso

-Artículo de Opinión Política/ diario digital "Mallorca Confidencial"-   El autor. Soy de los que piensa que siempre hay que trill...