viernes, 6 de septiembre de 2019

Pascual Pery, el héroe de Cádiz

Mi Botón de Ancla de Gaceta Náutica de septiembre 2019

El 18 agosto de 1947 se produjo en Cádiz una explosión tremenda, de enorme magnitud. Desaparecieron casas enteras. 156 personas murieron esa noche.



Entre las víctimas, dos familiares: Mercedes Quevedo Rodríguez, de 39 años, casada con Juan Deudero Serrano (hermano de mi abuelo), y la hija de ambos, Carmen Deudero Quevedo, de 7 años de edad. Su hermanito Juan resultó gravemente herido al clavársele una estaca de la techumbre en el pecho, pero sobrevivió a la catástrofe. Cuentan las crónicas que cuando su marido intentaba rescatarla de los escombros tuvo tiempo de decir: «¡Saca a los niños, los niños!».

La situación era desoladora en la ciudad. Destacó la actuación de un oficial de la Armada, el capitán de corbeta Pascual Pery Junquera. Lideró con aplomo y gran riesgo de la propia vida la extinción del incendio provocado por la explosión, evitando una catástrofe aún mayor, pues se trataba de los almacenes de minas y parte del polvorín que no habían explosionado. Tal fue su arrojo que, estando el fuego a escaso metro y medio de las minas, tuvo la serenidad de ir comprobando que estaban muy calientes palpándolas, procediendo sin dilación a extinguir el fuego junto con un grupo de marineros que habían vuelto a su destino para ayudar y que al ver al oficial se sumaron sin dudarlo a la tarea. Consiguieron extinguir el incendio tirando escombros al fuego, una tarea extenuante. Después tuvo aún fuerzas y arrojo para dirigirse en un camión al astillero para extinguir el incendio que allí había también, junto a marineros del cañonero Calvo Sotelo, de la Comandancia de Marina y los bomberos.

Propuesto para la Cruz Laureada de San Fernando, no le fue concedida, pero sí la medalla naval individual. En los ochenta el Ayuntamiento de Cádiz le nombró junto al resto de marineros hijo adoptivo y predilecto de la ciudad.

Un niño de seis años fue superviviente y testigo de excepción. Era su hijo José María Pery Paredes. Tras la explosión, la oscuridad y los cristales rotos, vio cómo su padre se ponía el uniforme y salía a toda prisa hacia el muelle. También vio la llegada a casa de varios familiares heridos. 

Aquel niño ingresaba doce años después en la Escuela Naval Militar, tras superar las pruebas de acceso. Le acompañaba como compañero de promoción mi padre, Antonio L. Deudero Alorda. Destacó José María Pery entre sus compañeros por su solvencia de criterio y seriedad y por su incondicional servicio a España en sus distintos destinos. Colaborador y articulista en medios especializados, una de sus últimas contribuciones fue el 8 de junio en ABC relativa a la colisión entre el buque USS Chancellorsville y el destructor Almirante Vinogradov. De raigambre familiar en la Armada, José María Pery era un «pata negra», pues sus grandes cualidades representaban a la perfección los valores más característicos de un oficial de la Armada.

Ya retirado, llamó a mi padre. Su hijo Agustín venía a Mallorca como director del periódico El Mundo de Baleares. Le pedía que estuviera atento, «por si pudiera necesitar alguna cosa». Gesto de confianza y cortesía entre compañeros de promoción.

El capitán de navío José María Pery Paredes falleció la noche del 31 de julio, acompañado de su familia. Justo el año en que se conmemora el 60 aniversario del ingreso de la promoción en la Escuela Naval y 55 años desde que recibiera el despacho de alférez de navío, lo que motiva este breve y sentido artículo. In Memoriam.

Honor y gloria a nuestros marinos de España.


El enlace del artículo en Gaceta Náutica: https://www.gacetanautica.es/firmas.php?fi=16&id=2980#destino

lunes, 8 de julio de 2019

El transformador de Buenos Aires

Mi Botón de Ancla de julio de 2019 en Gaceta Náutica

El mallorquín Martín Boneo y Villalonga fue intendente de la capital argentina y precursor de la transformación de la ciudad


El 6 de junio se cumplieron 208 años desde su fallecimiento: el Capitán de Navío de la Real Armada don Martín Boneo y Villalonga, nacido en Palma de Mallorca en 1759, donde también falleció en 1812. De guardiamarina real llegó a brigadier general y diputado en Cortes.

Perteneciente a una familia de militares y guardiamarinas reales de España, se sabe que sus padres fueron don Martín Boneo Brondó y doña Gerónima Villalonga y Vallés, y que su abuelo, Antonio Feliciano Boneo Morales, fue el fundador de la casa Boneo de Palma, conocida como Can Bordils, hoy Archivo municipal.

Participó en las expediciones de la Corona española que fijaron los límites del territorio ante el avance de Portugal, que finalizaron con la firma del tratado de San Ildefonso de 1777. Cuentan las crónicas que se trasladaron por aquel entonces al Río de la Plata científicos, geógrafos, astrónomos y arquitectos en una formidable expedición de nada menos que 116 barcos, que mandó Carlos III al Nuevo Mundo, para recuperar además la isla de Santa Catalina y la Colonia del Sacramento, en manos de los portugueses. Al mando iba Pedro de Cevallos como Virrey provisional.

Nuestro personaje destacaba por sus profundos conocimientos de matemáticas y de arquitectura, además de dominar la hidrografía. Realizó por ello una significativa labor hidrográfica y geodésica en la zona, adentrándose en el Matto Grosso y navegando los ríos Tebicuarí, Paraná y Paraguay. Descubrió fuertes portugueses ilegales en Nueva Coimbra y Albuquerque, acciones con las que se evitó el avance portugués en lo que hoy es Paraguay.

Siendo Teniente de navío de la Real Armada llega a Buenos Aires, donde ejercerá como Intendente de la ciudad, obrando bajo su mando muchas transformaciones arquitectónicas (un listado enorme que sería motivo de otro artículo) lamentablemente hoy desaparecidas, pues en las primeras décadas del siglo XX las autoridades deciden demoler los principales monumentos de la época virreinal, buscando «afrancesar» la ciudad. Boneo fue sin lugar a dudas el precursor de la transformación de la ciudad Buenos Aires.

En junio de 1794, Martín Boneo viaja a España con su esposa, donde es cruzado Caballero de la Orden de Santiago. Al mes siguiente, a instancias del virrey Pedro de Melo y Portugal, la familia regresa a Buenos Aires, haciéndose cargo de los asuntos de Marina y es ascendido por recomendación del virrey a capitán de navío en 1796.

Como en muchas otras ocasiones en la historia de España, Martín Boneo tuvo que abandonar finalmente América a consecuencia de sus conflictos con el Cabildo y también con la Iglesia. Se daba por entonces una lucha de poder de los españoles criollos contra los españoles peninsulares, siendo Boneo uno de esos «peninsulares» (no sabrían que era de Mallorca), soportando la antipatía de la burguesía porteña, que logró que Carlos IV le ordenara volver a su ciudad natal. Una vez en Palma, Boneo fallecería un 6 de junio de 1812, de una afección pulmonar, poco después que el Rey le concediera el gobierno e intendencia de Huancavelica, en el Perú.

Los escritores Juan Cruz Jaime y Martín Francisco Boneo relatan su historia en el libro El intendente olvidado de Buenos Aires (Editorial Marcial Pons 2.013).

Honor y gloria a nuestro marinos españoles. De Mallorca en este caso.



El enlace del artículo en Gaceta Náutica: https://www.gacetanautica.es/firmas.php?fi=16&id=2851#destino

lunes, 10 de junio de 2019

El menorquín que creó el Arma Aérea de la Armada y murió ejecutado en una cuneta

Mi Botón de Ancla de junio de 2019

Pedro María Cardona y Prieto se negó a asumir el mando de la escuadra republicana y fue represaliado por milicianos en un lugar sin concretar de la carretera de Madrid al Escorial.


Pedro María Cardona y Prieto, capitán de navío de la Armada (Menorca 25/IX/1872; carretera comarcal El Escorial Madrid, 15/VIII/1936). De familia tradicional de marinos menorquines cuyos servicios se remontan a la Corona de Aragón tanto en marina mercante como de guerra, armados en corso. Es descendiente de Juan Cardona Pons, práctico del puerto de Mahón a finales del siglo XVIII.

Nacido en el apostadero de Mahón, su infancia se movió entre Ferrol, Mahón y Madrid. Ingresó en la Armada en 1891, estudiando en la Escuela Naval Flotante en la fragata Asturias, fondeada en el Arsenal de Ferrol. Estudiante brillante, el director de la Escuela Naval decidió pasarlo de alumno a profesor de los guardiamarinas, saliendo como número uno de su promoción. Con 27 años ganó el premio del Certamen Naval de Almería, convocado tras la pérdida de nuestras posesiones de ultramar, con un escrito que llevaba por título «Paz y trabajo». En sus destinos en buques y en tierra fue perfeccionando su preparación naval en ingeniería, cartografía, artillería, torpedos, etc., mejorando sistemas y participando en el plan de modernización de la marina del almirante Ferrándiz.

Destinado en Mahón durante siete años, puso al día las defensas submarinas de la base con elementos de su invención. Con la Ley Miranda de Bases Navales, se le encargó la de Mahón, siendo nombrado jefe de la base al ascender a capitán de corbeta. De prolija actividad escritora e investigadora, en el Ateneo de Mahón dio conferencias que causaron admiración.

En 1920 se le encargó la creación del Arma Aérea de la Armada. Se le asignó el muelle de Morrot en el puerto de Barcelona y el aeródromo del Prat de Llobregat, donde se levantaron los hangares y talleres y se creó la Escuela de Aeronáutica Naval. Se compraron hidros y globos, trayendo a los mejores pilotos europeos para formar a los españoles, igual con los mecánicos. Le adjudicaron un buque, convertido en el portahidros Dédalo, que junto al destructor Audaz y el crucero Río de la Plata formaron la flota aeronaval denominada División Naval Aeronáutica.

En 1924 fue nombrado director de la Escuela de Aeronáutica Naval. Con la proclamación de la Segunda República, se percató de que sus servicios ya no eran valorados, presentando su dimisión al nuevo Ministro de la Guerra, que la aceptó sin más. 

Decidió presidir la Liga Marítima Española y la Junta Permanente de Navieros del Norte de España. Ocupando estos puestos se produjo el alzamiento, estando en El Escorial, donde fue detenido por milicianos del Frente Popular. Al día siguiente fue llevado ante un comité, donde le exhortaron a que asumiera el mando de la Escuadra republicana, a lo que se negó. Aquella madrugada fue sacado del calabozo en una de las tristemente célebres «sacas», siendo asesinado en algún punto de la carretera comarcal de Madrid a El Escorial el 15 de agosto de 1936. Con el conflicto se perdió al setenta y cinco por ciento de los aviadores navales en activo. Memoria histórica.

Cardona le tenía especial cariño a una condecoración: la Cruz de 2ª clase de la Orden de Beneficencia, premio a su participación en los salvamentos en la riada del Turia en Valencia en 1897, por la que se salvaron muchas vidas. El Ayuntamiento de Mahón le nombró Hijo Ilustre. Sus restos descansan en el panteón de Marinos Ilustres de San Fernando, trasladados con todos los honores un 19 de septiembre de 2000. Honor y gloria a nuestros marinos.


El artículo de Gaceta Náutica aquí: https://www.gacetanautica.es/firmas.php?fi=16&id=2793#destino

Pues eso

-Artículo de Opinión Política/ diario digital "Mallorca Confidencial"-   El autor. Soy de los que piensa que siempre hay que trill...